Hace ya como 17 años que nuestro maestro Don Manuel dejara las riendas de la Banda. Como a toda persona trabajadora y dedicada 100% a su profesión, no podía quedar exento de cumplir los 65 años y pasar a disfrutar de los “deberes y derechos” de jubilado.
Fueron 45 años trabajando por lo que fue su casa, mucho esfuerzo y mucho trabajo realizado para dejar unas de las mejores Bandas del territorio nacional, sin abandonar nunca las prioridades para que todo funcionase lo mejor posible y resolviendo todos los problemas, que en 4 décadas debieron ser muchos, entre ellos el tener que mudar la sede de la Banda múltiples veces hasta conseguir unas instalaciones acordes para nuestra Banda de Música. Pero todo eso no fue excusa para que Don Manuel dejara de mimar todo el material que había recopilado en tantos años. Hablamos de instrumentos para que los educandos se fueran formando, métodos de solfeo para los alumnos, repuestos para los instrumentos y como no, el archivo musical del cual me gustaría hablar algo más.
El archivo musical… destrozado
El archivo con que contaba la Banda antes de jubilarse nuestro Maestro es algo que hoy en día es muy difícil de encontrar. Primero porque ahora todo está informatizado y los archivos pdf vuelan por internet y puedes tener la obra que necesites prácticamente en cualquier momento. Pero este no es nuestro caso, lo nuestro es diferente. El archivo que dejó Don Manuel lo constituían miles de piezas originales que pasaron por muchas manos antes de ser interpretadas por nuestra Banda. Piezas que siempre estaban en uso para cuando fuera necesario, existiendo una rigurosa forma de organizar las piezas para ser guardadas en su respectiva carpeta, estando todo controlado por un libro de existencias, en aquellos tiempos manuscrito y que ahora debería ser tratado como una joya, y gracias al cual se encontraba en dos minutos todo lo que fuese necesario.
Todo este archivo de piezas originales pensábamos que se podía haber ido al garete por culpa de la humedad y las polillas, por el abandono y la falta de cuidado que el Ayuntamiento ha dispensado a la Banda, pero a medida que vamos adentrándonos en el desastroso estado del archivo, también se pone de manifiesto la absoluta dejadez y mala gestión que se ha hecho por los últimos responsables de su cuidado. Y hablamos de dentro de la Banda. Cada cual que les ponga nombre y apellidos.
El archivo musical sin sufrir ningún traslado desde que se fuera Don Manuel, ha sido tan increíblemente mal gestionado que a día de hoy es prácticamente imposible tocar ninguna de las piezas sin encontrarnos que falten o bien partituras de algún instrumento o bien los mismos guiones de las obras. Y si ya nos pusiéramos a hablar de expolio no acabaríamos. En la cabeza de absolutamente todos los músicos hay una pregunta recurrente: ¿donde están las obras que hemos interpretado en los últimos años, sin ir más lejos, y que ahora simplemente no aparecen?. Dejémoslo por ahora ahí.
El trabajo del nuevo director.
Era impensable hace 17 años habernos visto en una situación tan desastrosa como la que nos encontramos en estos momentos, siendo imposible para nuestro director actual el disponer una obra del archivo cuando la necesite, teniendo que acudir a realizar cientos de fotocopias cada semana y completar con partituras de su archivo personal para poder sacar un concierto adelante.
Cuando tuvimos oportunidad de entrar en la academia una vez abandonada por el antiguo Director, todo hacia pensar en que podía existir algún tipo rotura en el archivo de la Banda: miles de partituras abandonadas y apiladas sin ningún control y mezclada en cajas con basura, plasticos, etc… hasta un colchón mugriento se llegó a encontrar bajo la mesa del director en su despacho. Inimaginable.
Todo un reto para José Antonio López Camacho, que en poco más de un mes, y tras meterse horas y horas de trabajo impagables, ha conseguido tener el desaguisado medio archivado y limpio. Para ello, José Antonio ha contado con la ayuda de unos cuantos músicos a los que hay que agradecerles su trabajo y que han dejado algunas frases para la historia “negra” de la Banda. Como cuando uno se preguntaba “pero dónde puñetas estará tal pieza?”; otro respondía “estará en la pila de papeles del suelo”; a lo que el nuevo director contestaba “cuando ordenemos y terminemos de limpiar veremos si están o faltan piezas”.
Desgraciadamente, la respuesta es la peor posible: faltan piezas. Y eso no tiene más que ser considerado como una grandísima pérdida para la Banda de Música de Estepona.
Y, le duela a quien le duela, seguiremos hablando claro, por ejemplo, del material.
Las deficiencias que existen hoy en la Banda son muchas: instrumental obsoleto, instalaciones, mobiliario, repuestos, instrumentos desaparecidos, etc… Sin duda, gracias a Valadez (descanse en paz… políticamente) pero también en parte a la manifiesta dejadez de Bernal Montero, el antiguo director, y que poco a poco va saliendo a la luz. Sirva éste de ejemplo.
De todos es sabido que bastantes músicos no tenían ni tienen repuestos ni instrumentos para desempeñar su trabajo, músicos que han puesto su dinero para arreglarlos, músicos a los que les han prestado instrumentos para poder trabajar, etc… y sin embargo, en ésta situación y justo antes de abandonar la Banda de Estepona, Bernal solicita la compra de una maquina para hacer boquillas de Fagot y cientos de tabletas para su funcionamiento. Algo insólito, primero porque en la Banda sólo hay un (1) fagot por lo que cientos de tabletas es desmesurado y un gasto difícilmente justificable cuando hay otras necesidades mucho más acuciantes; y segundo porque según se ha conocido, la idea era que la máquina fuera a Sevilla para que “alguien de allí” enseñara su funcionamiento. ¿Material de la Banda de Estepona en Sevilla? ¿Como?
Ni qué decir que la mayoría de músicos, sus representantes, e incluso el nuevo Director están totalmente en contra de tales gastos, cuando hay cosas mucho mas importantes que resolver antes que la compra de ninguna maquina para hacer boquillas de Fagot. Como por ejemplo el arreglo de instrumentos o la compra de material para la Banda realmente necesarios, llámense cañas, zapatillas e incluso una misera impresora, la cual es tan necesaria para el buen funcionamiento de la Banda, como bien se pudo ver ayer mismo en el ensayo cuando José Antonio se pasó todo el puñetero día buscando donde imprimir y fotocopiar cientos de papeles para sacar adelante el concierto del próximo domingo.
Y seguiremos trabajando por la banda, guste o no guste, dentro o fuera.
Para despedir esta publicación solo decir una cosa más. Hay cuatro señores, a los que al menos otros 40 compañeros arropan incondicionalmente, que por ningún motivo vamos a permitir que la Banda que con tanto trabajo levantó nuestro Maestro Don Manuel Navarro Mollor, se pierda. Por mucho que lo intenten algunos personajes, de fuera y desgraciadamente de dentro de la Banda.
Con la ayuda de José Antonio, la banda volverá al mismo rumbo, o a uno mejor, que el que tenía hace 17 años. Porque se lo debemos a Don Manuel, a esos 40 compañeros y a sus familias, y porque nos los debemos también a nosotros mismos.
Y por qué no decirlo, porque nos va la marcha.
(toquecito chulesco que últimamente está tan de moda)
Seguimos en los comentarios…. despues de unos fotos que no se pueden quedar sin publicar.